Jorge testigo de la fe

Con su animación y cuidado (la guitarra al hombro y una gran habilidad deportiva) acompañaba a los jóvenes de su edad o más pequeños, no sólo desde el lugar de dirigente, sino desde una profunda amistad y hermandad para con ellos, pues el tenía carisma para acompañar a otros jóvenes al encuentro con Jesús y su actitud generosa que lo llevo a constituir los grupos de la Acción Católica en la Parroquia Santa Catalina de Siena de Dock Sud. Desde el año de 1997 se hace responsable de la delegación como dirigente de pre juveniles y muestra allí todo su potencial cristiano de líder convocante y atrayente de jóvenes para Dios.
Jorge para muchos era como un hermano mayor y aquel que les mostró el camino hacia Jesús. Era un joven muy querido en su comunidad, maduro para su edad. Tenía un modo apasionado de explicar las cosas que más le inquietaban. Por ejemplo, en la búsqueda de la santidad, no sólo pensando en él, sino que quería la perfección para todos los demás, especialmente para sus amigos.
Era realmente feliz sintiéndose cerca de Dios, practicando su fe y creía en lo milagroso de la oración. Jorge participaba de la Misa Dominical y entre semana cuando podía también. Se gozaba de escuchar la Palabra de Dios y recibir la Sagrada Comunión. Amaba rezar y cantar junto al Sagrario e invitaba a otros jóvenes para que lo acompañaran. Se sentía atraído por Jesús en el Sagrario. Sentía alegría en el dar y en servir a los demás; vivía en lo sencillo de cada día.
No esperaba que los jóvenes se acercaran a la Parroquia, sino que los iba a buscarlos, especialmente por medio del deporte jugando al futbol con ellos. Generalmente se desplazaba en bicicleta y organizaba con los jóvenes las llamadas “bicicleteadas” para ir a distintos lugares y pasar el día.
En enero de 1998, formó parte del grupo misionero perteneciente a la misma parroquia de Santa Catalina de Dock Sud. En ese verano fueron al paraje Los Rosales, del departamento de Anta, provincia de Salta, donde ayudó y se dejó ayudar por las buenas personas de ese lugar.
Tenía su apostolado en la Parroquia Santa Catalina de Siena de Dock Sud los fines de semana. Al mismo tiempo, trabajaba de lunes a viernes por la mañana en tareas de limpieza y cuidado del templo de la Parroquia de Luján de Sarandí (año 1999). Los sábados por la mañana hacía limpieza de los patios del Colegio Santo Tomas, cercano a la Parroquia.
De esta manera podía costearse los gastos del profesorado en curso y ahorrar para el encuentro en Roma de la de la JMJ del jubileo del 2000.
Además de desarrollar extraordinariamente las virtudes de la humildad, de la generosidad, manifestada en sus acciones, daba apoyo escolar en la Parroquia Nuestra Señora de Luján en la cual además trabajaba. Mientras realizaba su tarea de custodio del templo de la Parroquia de Sarandí, (año 1999) se dirigía hacia el Sagrario, desde dónde le gustaba cuidar del templo. Ofrecía el servicio del apoyo escolar a jóvenes de la Parroquia Santa Catalina de Siena que experimentaban dificultades en sus estudios de nivel secundario. Los resultados eran muy buenos. Cuando uno de ellos volvió para agradecerle (habiendo aprobado la materia contabilidad que le permitió pasar de año), Jorge le respondió: “agradecéle a Jesús en el Sagrario, no a mí”. Tenía tiempo para todos, para su familia, para la Parroquia, para su novia, trabajo y estudio. Siempre con sencillez y humildad. Sólo iba con su sonrisa, su paz y con Dios.
En la segunda parte del año 1997 hizo una experiencia vocacional de tres días, en el Seminario Mayor de Villa Mercedes, Provincia de Buenos Aires. Esa experiencia le ayudó a confirmar que su vocación laical en la parroquia, con sus amigos, la familia, su novia y el estudio.